Dos ingenieros de la Vicerrectoría de Tecnologías de la información se plantearon cuáles son los problemas de ciberseguridad en las instituciones de educación.
Por Darío Riquelme y Jaime Fuentes
Después de leer varios artículos sobre ciberseguridad, un hábito que se queda marcado después de trabajar por mucho tiempo en esa área, hemos visto una serie de “coincidencias que parecen preocupantes”, un patrón en los hechos y que queremos compartir.
El 27 de octubre de este año, un ransomware habría atacado al doctorado de economía de stanford
https://therecord.media/stanford-investigating-cyberattack-after-ransomware y rápidamente la Universidad emitió una declaración
Solo un poco después, el 2 de noviembre del 2023, Chile vivió el ataque de Ransomware sobre GTD. Un episodio que afectó a miles de empresas y a algunas instituciones del Estado y que tuvo efectos que nos tocaron directamente, porque la firma electrónica estuvo fuera de servicio por un buen rato. Un ataque de este tipo es un buen “negocio” para los ciberdelincuentes. “El costo promedio de un ataque de ransomware aumentó a USD $4.44 millones en lo que va corrido del año. El 36% de las víctimas confirmaron haber pagado un rescate y el 17% de las organizaciones nunca recuperaron sus datos.” Y esas son cifras del año 2020.
Suma y sigue, el 19 de diciembre, leímos sobre un ataque contra la Universidad de Buenos Aires.
Y recordemos que hace poco más de un mes, hubo noticias que una universidad local habría recibido un ataque. No se aprecian declaraciones de la casa de estudios, pero sí hubo varios artículos y servicios de monitoreo preventivo publicando alertas del caso